Doctores y nutriólogos: Profesionales en la enfermedad

¿Nos han hecho creer que son profesionales en salud? ¡Y caímos!

No es nada en contra de los doctores, al contrario, los admiro. Admiro su dedicación, horas de estudio, sacrificio en todos aspectos, noches de desvelo, entrega, etc… Aclaro, en este artículo NO estoy hablando de las URGENCIAS MÉDICAS, LA CAPACIDAD DE REACCIÓN DE LOS MÉDICOS, LOS AVANCES Y LAS VIDAS SALVADAS. LOS DOCTORES SON HÉROES. Ese es otro tema.  Estoy hablando del 80% o más causales  por las que acudimos a un médico, enfermedades convencionales, enfermedades crónicas y nuestra crisis de salud mundial.

Ahora que lo pienso, me gustaría haber sido doctor, tuve la oportunidad y no la tomé. Rebeldía, inmadurez, flojera, miedo y  cosas del destino. Aunque puedo decir con certeza que sí la hubiera tomado en ese momento especifico, sería un doctor como la mayoría de los que existen ahora y NO estaría llevando a cabo la misión por la cual vine a este planeta, sería un profesional en la enfermedad y NO un profesional en la salud, no sabría de nutrición ya que nunca se me habría enseñado en la universidad. El camino de la vida tiene varias aristas y hoy me considero un profesional de la salud, no un doctor,  una persona que promueve la salud, como base para erradicar y prevenir la enfermedad.

No, promover salud no significa saturarte de medicinas, suplementos, tapar los síntomas, ir al doctor cada semana, sin saber que existe una raíz que provocan tus padecimientos.  Esa raíz es tu estilo de vida.  Eso no lo enseñan en la escuela de medicina. Promover salud es enseñar a la gente a romper los círculos viciosos, consolidar hábitos saludables, entender al cuerpo como una entidad holística la cual requiere de los elementos de la naturaleza, los cuales vienen siendo inherentes también a la persona y coadyuvan a un buen funcionamiento celular, es decir, nos dan la herramienta para que nos desempeñemos como entes corpóreos en pleno goce de salud.

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No podemos vivir sin pastillas actualmente

 

También en este ramo de los “profesionales en salud” están los nutriólogos, tampoco tengo nada en contra de ellos. Me gustaría ser parte de la nueva ola de nutriólogos holísticos que busquen un enfoque en la calidad de nuestra comida y no en la cantidad de nuestra comida. ¿Has ido al nutriólogo para que te recete cierto número de alimentos equivalentes a cierto número de calorías? ¿Crees que esa es la solución? ¿Crees que una “pechuguita” de pavo, 3 granos de arroz y media fresa te van a otorgar salud? Algo está mal. Cuando entendamos que el cuerpo está diseñado de cierta manera y que es una entidad holística conectada con TODO lo que nos rodea, entonces recuperaremos nuestra salud, nuestro peso ideal y nuestra falta de nutrientes.

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¿Te ha pasado?

Como sociedad que no se cuestiona nada, no nos damos a la tarea de investigar el porqué de cada cosa y simplemente aceptamos todo lo que nos digan los doctores y los nutriólogos, confiamos ciegamente y  regresamos nuevamente para combatir esos malestares crónicos que nos persiguen. Sí, seguimos haciendo exactamente lo mismo y así estos síntomas, malestares, achaques, nos perseguirán eternamente.

Debemos entender que los doctores están orientados para usar medicinas y eso no nos lleva a desarrollar salud, al contrario, lo que han aprendido es a diagnosticar las enfermedades y tratar aquellas manifestaciones que el cuerpo nos da para saber que algo no está bien. Esa perspectiva nos mantiene enfermos.  Una misión de esconder los síntomas para que no nos sintamos tan mal, de ninguna manera curándonos y alimentando a un sistema que te vende cosas para que te enfermes y luego te hace creer que tiene las herramientas para que te cure. Tapando el sol con un dedo y nunca llegando hasta el fondo de la causa.

El maestro Hugo Robín en su libro Despertando en salud lo dice claramente: ” No existe sistema de salud, es un sistema de enfermedad” “El sistema no está diseñado para desarrollar salud, sólo para tratar síntomas mediante el uso de fármacos tóxicos”. Les recomiendo este libro.

Es triste pero hay un negocio atrás, intereses de por medio, que juegan con el noble corazón de los doctores en su misión de curar, haciéndoles creer que están en lo correcto.  Triste, cuando el terrible resultado es la salud de sus pacientes.

Solución: Diferentes actos es igual a diferentes resultados. Sin duda la nutrición, la comida, esto es el pilar en nuestra salud y vida. Erradicar malos hábitos y sustituirles por saludables y entender que los hábitos saludables, en cuanto alimentación se refiere, son los que están apegados a los alimentos vivos, a los alimentos de la naturaleza, alejado de lo empaquetado, muerto, bañado en químicos y preservativos.   Y para los doctores y nutriólogos, una mayor consciencia en entender lo que el padre de la medicina dijo y que ya se les olvidó “Que el alimento sea tu medicina y tu medicina el alimento” (Hipócrates), para así enfocarse verdaderamente en ser unos profesionales en salud, con su ejemplo y abiertos a las nuevas evidencias. Afortunadamente cada vez hay más consciencia, criterio y apertura, ahora ya hay doctores y nutricionistas que se salen del molde y nos aportan un nuevo enfoque con esperanza de hacer un verdadero cambio en nuestra vida. Es importante que abramos nuestra consciencia, una vez hecho esto la misma energía que emanemos nos llevará a ellos y nos convertiremos todos en unos PROFESIONALES DE LA SALUD.

 

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La verdadera medicina

La alimentación de tus hijos

  • La importancia del ejemplo
  • Alimentación basada en plantas

 

De verdad que tema tan importante, tan trascendental. Imagínate, lo que comemos entra a nuestro estómago, se transforma en energía, nutre nuestras células, recorre nuestra sangre, se convierte en nuestros pensamientos y por supuesto en nuestras acciones. ¿Qué importante no? Comer no debe de ser algo que se tome a la ligera o  simplemente comer cochinadas por “comer rico”, más bien, debería ser de los pilares fundamentales para formarnos y desarrollarnos como seres humanos.

Ahora bien, tú ya eres un caso extremo y perdido: Comes mal, a deshoras, comida chatarra, bebes alcohol, te desvelas, no haces ejercicio, bebes refresco, vociferas que comer sano es aburrido (porque eso te han dicho). Sin embargo, hay algo que te mueve.  Te preocupa la salud de tu hijo o tus hijos: “Yo ya valí madre, no voy a cambiar, no puedo y no quiero” pero mi hijo necesita comer bien, no quiero que sea como yo. Me preocupa  que tenga los problemas de salud que yo, por eso aunque no quiera, tendré que inculcarle buenos hábitos y de ser necesario obligarlo a comer sus verduras y frutas para crecer sano”.

¿En serio crees que así está la cosa? ¿De verdad piensas que tu hijo solo por el hecho de que le digas se va a comer el brócoli del plato, su sopita de verduras y sus chicharos? Aunque lo obligues, no lo va hacer y si lo llega a hacer, le va a agarrar fobia a ti y a los alimentos que le estás obligando a comer. ¿Entonces qué solución hay? La única y sostenible solución, el ejemplo.

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De nada sirve estar de policía, gendarme y obligarlo a que no coma ciertos alimentos y se coma otros. Si tu hijo te ve comer bien a ti, tu hijo hará lo mismo. Si tú descuidaste tu salud de alguna manera deberás tratar de recomponerla, por supuesto por ti, pero ahora tienes otra razón bien poderosa para hacerlo, tus hijos. Si tú comes bien, tu hijo llevará las de ganar hacía una vida sana, si tu comes mal, olvídalo tu hijo va a sufrir las consecuencias de la crisis de salud mundial y las epidemias que existen actualmente.

¿Cómo le hago? Primer paso: Solo alimentos sanos en casa. El ser humano es una máquina que se basa en las programaciones, tal vez te cueste trabajo al principio pero júralo que te adaptarás al nuevo estilo de comer. Que en tu casa siempre haya en orden (voy a poner los básicos y fáciles para empezar):

  1. Almidones: Arroz, avena, amaranto, papa, pasta, maíz (tortillas), lenteja, frijoles, camote.
  2. Frutas: Plátanos, manzanas, naranjas, aguacate, tomate.
  3. Jugos Naturales de extractor: Manzana, Naranja, ponles ramitas de apio.
  4. Smoothies: Fresa, mango, plátano, dátiles.
  5. Verduras: Calabaza, cebolla, zanahoria, jícama, pepino, chayote.
  6. Hojas verdes: Espinaca, lechuga.
  7. Reino Fungi: Champiñones, setas.
  8. Leches: Soya, Arroz, Coco, Almendras.

Ojo, puse lo muy básico y simple para empezar. Tu eres el que hace las combinaciones y pone la creatividad, sí te gustan más cosas de este estilo adelante, poco a poco irás encontrando combinaciones y serás más creativo.

No todos los niños son iguales unos tienen más afinidad por las frutas y otros por lo salado, encuentra lo que le gusta a tu hijo y explótalo con alimentos saludables. Un ejemplo,  mi hijo es más afín a los alimentos salados, le encanta el arroz, las tostadas de maíz, el aguacate y los frijoles. De hecho cuando le preguntas que se te antoja, te contesta con seguridad “salmas con frijoles” a lo que otros niños sin dudarlo optarían por unas papas fritas y un refresco (si lo tienes a la mano en casa). En cambio hay otros niños que le gusta lo dulce, como lo dije explótalo. Las hijas de mi hermana, que por cierto es Health Coach y les voy a recomendar su recetario para niños, le gustan mucho las frutas (aunque a todo le entran parejo)  y ella saca provecho de ese ramo.

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Encuentra la base de la pirámide, de SU pirámide alimenticia y haz las combinaciones pertinentes con otros alimentos, así no se aburrirán y les seguirás dando lo que le gusta. De todos modos a los niños casi siempre lo que le interesa es jugar y aprender, no estar de quisquillosos encontrando nuevos sabores en la comida  (si hay quisquillosos es porque lo heredaron de sus padres) y no repetir como los adultos.

Otro punto importante, no lo premies con dulces, papas fritas, refresco, el huevito K, etc… te repito todos somos programables y él va a asociar esto con recompensa. Además todos esos productos son súper adictivos, siempre el niño querrá más y más y en su cabecita siempre relacionará que eso es felicidad, tanto por procesos químicos, como psicológicos. Hazle saber qué otras cosas pueden ser premios. Un poco de veneno no hace tanto daño, eso es un mito, todo se acumula y eso puede ser aunque no lo creas equivalente a una droga ¿A poco le darías de vez en cuando u ocasionalmente una droga porque se la merece? Nota: El jamón, los embutidos de todo tipo cuentan como comida chatarra y droga, eso evitarlo a toda costa comprar (aunque sea “pechuguita de pavo” es malísimo)

Yo siempre recomendaré una dieta basada en plantas como pilar de una alimentación sana y preventiva para una salud óptima. Si comes animales procura irlos reduciendo cada vez más y más, hasta que se te olvide. La base de la alimentación basada en plantas, son los almidones (cereales, legumbres, tubérculos), luego las frutas, luego las verduras y hojas verdes. La punta, la mera punta de la pirámide son las indulgencias que uno intencional o no intencional se da, ahí es donde caben esos “alimentos”. Piensa que las culturas más sanas de nuestro planeta así se alimentaban, esa era su base y en la punta de la pirámide estaba los productos animales, no se comían como ahora en desayuno, comida y cena. Se comían muy ocasionalmente en poca porción o en ocasiones especiales.

Ya que sabes que va a comer tu hijo, que esperas para hacer el cambio. Tú eres el héroe, el ejemplo, si te ve comer bien, el hará lo mismo. Si cambias el chip y le infundes que lo sano es lo verdaderamente rico, el niño pensara igual. Programaciones. Cambia tus hábitos y automáticamente cambiarán los de tus hijos. Recuerda, si hay padres obesos la estadística es que sus hijos ya lo sean o se conviertan en el futuro, eso se puede revertir. Si hay padres sanos habrá niños sanos. Y como diría un grande: NIÑO SANO, ES UN NIÑO FELIZ ¿Estás de acuerdo?

¡Carbea!

PD: Para libro de recetas ver mi hermana Mercedes. @salud_salud en instagram.