La alimentación de tus hijos

  • La importancia del ejemplo
  • Alimentación basada en plantas

 

De verdad que tema tan importante, tan trascendental. Imagínate, lo que comemos entra a nuestro estómago, se transforma en energía, nutre nuestras células, recorre nuestra sangre, se convierte en nuestros pensamientos y por supuesto en nuestras acciones. ¿Qué importante no? Comer no debe de ser algo que se tome a la ligera o  simplemente comer cochinadas por “comer rico”, más bien, debería ser de los pilares fundamentales para formarnos y desarrollarnos como seres humanos.

Ahora bien, tú ya eres un caso extremo y perdido: Comes mal, a deshoras, comida chatarra, bebes alcohol, te desvelas, no haces ejercicio, bebes refresco, vociferas que comer sano es aburrido (porque eso te han dicho). Sin embargo, hay algo que te mueve.  Te preocupa la salud de tu hijo o tus hijos: “Yo ya valí madre, no voy a cambiar, no puedo y no quiero” pero mi hijo necesita comer bien, no quiero que sea como yo. Me preocupa  que tenga los problemas de salud que yo, por eso aunque no quiera, tendré que inculcarle buenos hábitos y de ser necesario obligarlo a comer sus verduras y frutas para crecer sano”.

¿En serio crees que así está la cosa? ¿De verdad piensas que tu hijo solo por el hecho de que le digas se va a comer el brócoli del plato, su sopita de verduras y sus chicharos? Aunque lo obligues, no lo va hacer y si lo llega a hacer, le va a agarrar fobia a ti y a los alimentos que le estás obligando a comer. ¿Entonces qué solución hay? La única y sostenible solución, el ejemplo.

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De nada sirve estar de policía, gendarme y obligarlo a que no coma ciertos alimentos y se coma otros. Si tu hijo te ve comer bien a ti, tu hijo hará lo mismo. Si tú descuidaste tu salud de alguna manera deberás tratar de recomponerla, por supuesto por ti, pero ahora tienes otra razón bien poderosa para hacerlo, tus hijos. Si tú comes bien, tu hijo llevará las de ganar hacía una vida sana, si tu comes mal, olvídalo tu hijo va a sufrir las consecuencias de la crisis de salud mundial y las epidemias que existen actualmente.

¿Cómo le hago? Primer paso: Solo alimentos sanos en casa. El ser humano es una máquina que se basa en las programaciones, tal vez te cueste trabajo al principio pero júralo que te adaptarás al nuevo estilo de comer. Que en tu casa siempre haya en orden (voy a poner los básicos y fáciles para empezar):

  1. Almidones: Arroz, avena, amaranto, papa, pasta, maíz (tortillas), lenteja, frijoles, camote.
  2. Frutas: Plátanos, manzanas, naranjas, aguacate, tomate.
  3. Jugos Naturales de extractor: Manzana, Naranja, ponles ramitas de apio.
  4. Smoothies: Fresa, mango, plátano, dátiles.
  5. Verduras: Calabaza, cebolla, zanahoria, jícama, pepino, chayote.
  6. Hojas verdes: Espinaca, lechuga.
  7. Reino Fungi: Champiñones, setas.
  8. Leches: Soya, Arroz, Coco, Almendras.

Ojo, puse lo muy básico y simple para empezar. Tu eres el que hace las combinaciones y pone la creatividad, sí te gustan más cosas de este estilo adelante, poco a poco irás encontrando combinaciones y serás más creativo.

No todos los niños son iguales unos tienen más afinidad por las frutas y otros por lo salado, encuentra lo que le gusta a tu hijo y explótalo con alimentos saludables. Un ejemplo,  mi hijo es más afín a los alimentos salados, le encanta el arroz, las tostadas de maíz, el aguacate y los frijoles. De hecho cuando le preguntas que se te antoja, te contesta con seguridad “salmas con frijoles” a lo que otros niños sin dudarlo optarían por unas papas fritas y un refresco (si lo tienes a la mano en casa). En cambio hay otros niños que le gusta lo dulce, como lo dije explótalo. Las hijas de mi hermana, que por cierto es Health Coach y les voy a recomendar su recetario para niños, le gustan mucho las frutas (aunque a todo le entran parejo)  y ella saca provecho de ese ramo.

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Encuentra la base de la pirámide, de SU pirámide alimenticia y haz las combinaciones pertinentes con otros alimentos, así no se aburrirán y les seguirás dando lo que le gusta. De todos modos a los niños casi siempre lo que le interesa es jugar y aprender, no estar de quisquillosos encontrando nuevos sabores en la comida  (si hay quisquillosos es porque lo heredaron de sus padres) y no repetir como los adultos.

Otro punto importante, no lo premies con dulces, papas fritas, refresco, el huevito K, etc… te repito todos somos programables y él va a asociar esto con recompensa. Además todos esos productos son súper adictivos, siempre el niño querrá más y más y en su cabecita siempre relacionará que eso es felicidad, tanto por procesos químicos, como psicológicos. Hazle saber qué otras cosas pueden ser premios. Un poco de veneno no hace tanto daño, eso es un mito, todo se acumula y eso puede ser aunque no lo creas equivalente a una droga ¿A poco le darías de vez en cuando u ocasionalmente una droga porque se la merece? Nota: El jamón, los embutidos de todo tipo cuentan como comida chatarra y droga, eso evitarlo a toda costa comprar (aunque sea “pechuguita de pavo” es malísimo)

Yo siempre recomendaré una dieta basada en plantas como pilar de una alimentación sana y preventiva para una salud óptima. Si comes animales procura irlos reduciendo cada vez más y más, hasta que se te olvide. La base de la alimentación basada en plantas, son los almidones (cereales, legumbres, tubérculos), luego las frutas, luego las verduras y hojas verdes. La punta, la mera punta de la pirámide son las indulgencias que uno intencional o no intencional se da, ahí es donde caben esos “alimentos”. Piensa que las culturas más sanas de nuestro planeta así se alimentaban, esa era su base y en la punta de la pirámide estaba los productos animales, no se comían como ahora en desayuno, comida y cena. Se comían muy ocasionalmente en poca porción o en ocasiones especiales.

Ya que sabes que va a comer tu hijo, que esperas para hacer el cambio. Tú eres el héroe, el ejemplo, si te ve comer bien, el hará lo mismo. Si cambias el chip y le infundes que lo sano es lo verdaderamente rico, el niño pensara igual. Programaciones. Cambia tus hábitos y automáticamente cambiarán los de tus hijos. Recuerda, si hay padres obesos la estadística es que sus hijos ya lo sean o se conviertan en el futuro, eso se puede revertir. Si hay padres sanos habrá niños sanos. Y como diría un grande: NIÑO SANO, ES UN NIÑO FELIZ ¿Estás de acuerdo?

¡Carbea!

PD: Para libro de recetas ver mi hermana Mercedes. @salud_salud en instagram.

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